
Los Pobres
Los pobres son muchos y por eso es imposible olvidarlos.
Seguramente ven en los amaneceres múltiples edificios donde ellos quisieran habitar con sus hijos.
Pueden llevar en hombros el féretro de una estrella.
Pueden destruir el aire como aves furiosas, nublar el sol.
Pero desconociendo sus tesoros entran y salen por espejos de sangre; caminan y mueren despacio.
Por eso es imposible olvidarlos.
Esta luz que suscribo
Esto que suscribo nace de mis viajes a las inmovilidades del pasado. De la seducción que me causa la ondulación del fuego igual que a los primeros hombres que lo vieron y lo sometieron a la mansedumbre de una lámpara. De la fuente en donde la muerte encontró el secreto de su eterna juventud. De conmoverme por los cortísimos gritos decapitados que emiten los animales endebles a medio morir. Del amor consumado. desde la misma lástima, me viene. Del hielo que circula por las oscuridades que ciertas personas echan por la boca sobre mi nombre. Del centro del escarnio y de la indignación. Desde la circunstancia de mi gran compromiso, vive como es posible esta luz que suscribo.
De niño a hombre
Es fácil dejar a un niño a merced de los pájaros.
Mirarle sin asombro los ojos de luces indefensas.
Dejarle dando voces entre una multitud.
No entender el idioma claro de su medialengua.
O decirle a alguien: es suyo para siempre.
Es fácil, facilísimo.
Lo difícil es darle dimensión de un hombre verdadero. |