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Dra. Juani Funez
El 4 de Julio de 1776 se proclamó la Independencia de los Estados Unidos. El nuevo país nació al fragor de la lucha independentista en un proceso al que universalmente se le ha llamado la Revolución Americana, pero aun hoy, 235 años después de declarada la Independencia, muchos historiadores no están de acuerdo en definirla como tal. El argumento que manejan es que, si entendemos "revolución" como un proceso en el que se ha derrotado la estructura de poder imperante, entonces la independencia de Estados Unidos no fue un proceso revolucionario, pues la estructura de poder permaneció intacta (con la excepción de las anteriores autoridades inglesas), pues los mismos que ostentaban el poder en las colonias continuaron ejerciendo el poder en la nueva nación. Estados Unidos logró su independencia y estableció un sistema republicano diciendo "NO" a la monarquía, y dispuesto a instaurar un sistema democrático, entendido como "gobierno del pueblo, para el pueblo, y por el pueblo", pero el orden social básico siguió siendo el mismo. Afortunadamente, las nuevas autoridades de las ex-colonias no tuvieron que darse el trabajo de eliminar físicamente a aquellos que formaban parte de la monarquía, los nobles, pues la mayoría vivían en Inglaterra, y los que vivían en el nuevo Estados Unidos, no osaban ostentar sus títulos de nobleza.
El 14 de Julio de 1789, trece años después de la independencia de Estados Unidos, Francia finalmente derrotó a la monarquía en un proceso al que se le ha llamado la Revolución Francesa. En Estados Unidos, muchos hombres y mujeres se regocijaron con la noticia. Por fin el pueblo francés había logrado vencer a una monarquía opresiva, y sonaba como música para los oídos de aquellos que lucharon por la independencia. Interpretaban la Revolución Francesa como una manera de reivindicar y justificar su propia "Revolución". Los "Americanos" (el término se lo apropiaron desde el comienzo para indicar la nacionalidad "estadounidense") se veían a sí mismos como la vanguardia de una tendencia histórica inevitable que reorganizaría al mundo en un molde republicano en el cual "todos los hombres somos creados iguales" (palabras incluidas en la Declaración de Independencia de Estados Unidos). En Francia, de acuerdo a muchos historiadores, sí se libró una verdadera Revolución. Se reemplazó el sistema monárquico por un sistema republicano, y se cambió totalmente la estructura del poder. Ya no más monarquía absolutista y opresiva; ahora sería el gobierno del pueblo. Se establecieron los principios expresados en las bellas palabras de "Igualdad, Fraternidad, Libertad". Y la igualdad, fraternidad y libertad social se lograría a través de un proceso sumamente violento en las que las ejecuciones se sucedían una tras otra, incluyendo al rey y a su corte, quienes fueron decapitados sin contemplaciones. Las noticias de la violencia en Francia desilusionaron a muchos y dividieron a los estadouniden-ses. Algunos, como Jefferson y Madison, líderes de la independencia, aun así sentían simpatía por los revolucionarios franceses. Otros, como Alexander Hamilton, citaban a Francia como el peor "ejemplo de la perversión del republicanismo". (1) La protección de las libertades y derechos de los ciudadanos fue un tema recurrente tanto en Estados Unidos como en Francia. Al tono de este debate se cimentaron las bases de un sistema de go-bierno en el que se cuestionarían los métodos y las ideologías usadas por los nuevos gobiernos. Aquellos que se oponían sorprendieron a los gobernantes, a quienes les costaba aceptar que uno de los principales componentes de un gobierno libre y democrático era una oposición organizada, pero leal al nuevo gobierno. Solo así se sustentarían los principios que condujeron a la Revolución Americana en 1776, y a la Revolución Francesa en 1789. A casi dos siglos y medio de la Declaración de Independencia de Estados Unidos y de la Revolución Francesa, todavía la lucha por la igualdad y el respeto a los derechos de los ciudadanos continúa. Hace falta mirar hacia atrás y examinar lo que se ha hecho y continuar trabajando en lo que no se ha hecho. Heredamos las he-rramientas de nuestros antepasados. Es hora de usarlas. A ambos países, ¦enhorabuena en este mes de ce-lebración. Feliz Cumpleaños 235 a Estados Unidos, y Feliz 222 Aniversario de la Revolución Francesa, Francia! (1) Norton et. al, A People and a Nation, Brief Edition, 2010
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